Ahora que estamos a unas horas de que el estado del Reino de España acepte un rescate del FMI, aunque no lo llamarán así, podemos dar un repaso a sus probables consecuencias.
La estafa bancaria ha alcanzado las dimensiones adecuadas para que se puedan reforzar los grilletes de la esclavitud sobre la población. El juego siempre ha consistido en disfrutar de los beneficios y socializar las pérdidas. Todo el tinglado está diseñado desde el principio para ello.
El dinero fluye desde la cúspide de una pirámide hacia abajo. Cada nivel de la pirámide va recaptando su parte, y tiene potestad para reclamar la parte de los niveles inferiores. Como cada nivel inferior es vasallo de los niveles inmediatamente superiores, es algo facilísimo: cada nivel crea las leyes que obedece el nivel inmediatamente inferior y ejerce los medios coercitivos violentos para mantener el orden establecido.
Hasta que se llega a la base de la pirámide en el que habita la mayoría de la población. Es el nivel más frágil aparentemente, porque recibe los palos de todos, pero es también el más fuerte realmente, porque aguanta al resto de niveles superiores, aunque la inercia del victimismo hace que no se dé cuenta.
Como decía, el dinero creado artificialmente desde la cúspide va disminuyendo en su cantidad mientras va realizando su descenso; así, en el momento en el que los creadores del dinerodeciden inventarse una crisis, es decir, retiran parte de la cantidad que normalmente pasa a los niveles inferiores, cada nivel inferior comienza a encontrarse con dificultades para mantener su status quo. Por ello, cada cual por su parte comienza a presionar a los niveles inferiores para recaptar lo poco que les ha llegado abajo.
A eso los gobiernos lo llaman recortes: mientras fluía el dinero, se podía mantener el estado del bienestar de los niveles inferiores. Ahora que ya no fluye, no se puede permitir que los de abajo tengan servicios que no merecen; el único estado del bienestar que se tiene que permitir es el suyo propio. Pero, para esos niveles medios, políticos y banqueros medianos, a veces no basta con robar a los de abajo mediante impuestos, comisiones, corrupción y leyes trucadas, a veces se tienen que arrodillar para pedir un rescate a los de arriba.
Por supuesto, en la pirámide todos son esclavos, aunque vivan en jaulas de oro, excepto los de la cúspide, que son los que cortan el bacalao.
Así que, la cúspide se aviene a agrandar la deuda generada mediante un préstamo mayor. A ellos les da igual, porque, al fin y al cabo, pueden crear todo el dinero que les haga falta. Claro, ese préstamo tendrá que devolverse con unos intereses impagables. Por un tiempo, a las clases dirigentes de los niveles medios eso les dará igual: estrangularán a las clases inferiores para ir pagando, como siempre. Hasta que, pasado un tiempo no muy largo, la deuda llegue a un nuevo punto de impago.
En este momento, el juego se pone interesante. La cúspide les dice que les perdonarán, condonarán es la palabra que usan, parte de la deuda a cambio de ciertas condiciones. Condiciones como permitirles el control de parte del territorio estatal, el control de las empresas públicas mediante privatizaciones, el contro de la educación de las clases bajas… y todo vendido a la población como algo inevitable pues lo contrario sería el caos y vendría el coco a comernos.
En muy poco tiempo, la diferencia entre ricos y pobres sufre un agrandamiento tal que la distancia se convierte en insalvable. Incluso, la clase pudiente, al acostumbrarse al dinero fácil de los rescates, continúa creando las condiciones necesarias para que sigan llegando las ayudas de todo tipo. Por ejemplo, en los años 80 el gobierno de Etiopía creó una hambruna en parte de su población para que fluyera el dinero a través de las ONG, que son parte del mismo mecanismo internacional de conquista, y así poder mantener su ritmo de vida, comprar armas y todo eso.
Esa sociedad rescatada queda entonces en las garras del orden internacional del mundo, con sus capas superiores adictas al dinero internacional y las inferiores sin poder apenas subsistir.
Esto es exactamente lo que ha supuesto el juego de los rescates a la mayoría de países de África, América Latina y Asia en estos últimos 50 años. Ahora, tras esta larga experiencia vampirizando a más de medio mundo, los señores de la ignominia han decidido ir a lo grande y nos toca a Europa. Los vampiros económicos no tienen patria ni credo excepto el de su propia egolatría.
Mientras, a los demás que nos jodan. Eso es lo que suele pasar en un rescate del FMI.
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sábado, 9 de junio de 2012
viernes, 2 de diciembre de 2011
El euro: Todo final es un principio
Recuerdo como fui contentísimo a una sucursal bancaria a cambiar algunos miles de pesetas por unas bolsitas con euros equivalentes, el primer día que se permitió el cambio a los ciudadanos de a pie. Por fin íbamos a tener una moneda propia europea fuerte que compitiera con el dólar mano a mano. Ya no éramos unos provincianos nio unos europeos de segunda. África por fin acababa al otro lado del estrecho y no al pasar los Pirineos.
Esto... disculpad mi ingenuidad de entonces.
Este pasado 25 de noviembre, el diario británico The Telegraph hacía saltar las alarmas: "Prepárese para los disturbios en el colapso del euro, Ministerio de Relaciones Exteriores advierte", lo que se veía venir desde hace mucho ya estaba a la puerta de la esquina: el coplapso del euro. Para los que no hayan seguido este blog, y no sigan las noticias económicas, quizás les haya parecido una sorpresa que algo negado por activa y por pasiva desde los poderes públicos sucediera realmente. Pero todos los indicios han estado durante años delante de nuestras narices.
Dicen que en economía, cuando las noticias saltan a los periódicos generalistas, ya es demasiado tarde. Claro, porque el público no tiene derecho a saber. Pues una dosis: "Las empresas preparan planes de emergencia para la ruptura del euro", y otra: "La eurozona entra en un "período crítico de diez días" para salvar el euro". Ante esta situación financiera dramática, los principales bancos centrales se conjuraron tras las cortinas para fabricar más dinero fiduciario e inyectarlo al sistema, y este 30 de noviembre fue un día que pasará a los anales de la historia económica, pero hay que buscar entre las opiniones, y no entre las noticias, los entresijos: "Nada que celebrar, ayer Europa evitó por los pelos su colapso" y "Lo que oculta el nuevo plan de los seis banqueros centrales". En todo caso, esta acción conjunta sólo ofrece parches y más parches. Una mera distracción temporal. Aún así, desde los EE.UU. todavía se atreven a pronosticar el resultado: "Aquí están las 4 maneras en que se podría resolver la Euro-Crisis".
Como en río revuelto, la mierda sale a la superfície, como mínimo tenemos el consuelo de que asuntos que la burbuja ocultó, ahora salen a la luz: "De la gran corrupción a la quiebra total". Sin embargo, a los que no pertenecemos a las élites, que juegan con la mayoría de nosotros como si fuéramos muñequitos desechables, el golpe que nos llevaremos será fuerte. Pero, como se dice, lo que no mata engorda, y unos acontecimientos como estos podrían propiciar que por fin pusiéramos orden al estado de cosas. La historia puntual así nos lo demuestra, como por ejemplo, cuando los revolucionarios de los EE.UU. se vieron ahogados económicamente por la fabricación de ingentes cantidades de dinero fiduciario durante su guerra de independencia, y plasmaron en su Constitución que nunca más. Claro que, varias generaciones después, los banqueros europeos, a través de Wall Street, retomaron el control, enmendaron esa Constitución, y crearon la FED, que es el inicio del grave problema humanitario ante el que nos encontramos.
Así pues, como todo final también es un principio, es el momento de usar la experiencia que tenemos sobre el asunto, retirar del poder a los que nos han llevado al desatre por su codicia y propio beneficio, y crear las condiciones para que, al menos durante muchas generaciones, los ciudadanos no tengan que trabajar sólo para pagar a los bancos, sinó que los bancos y el dinero estén al servicio del ciudadano. Hay quien dice aquello de "no hay mal que por bien no venga", hagamos que sea verdad.
Esto... disculpad mi ingenuidad de entonces.
Este pasado 25 de noviembre, el diario británico The Telegraph hacía saltar las alarmas: "Prepárese para los disturbios en el colapso del euro, Ministerio de Relaciones Exteriores advierte", lo que se veía venir desde hace mucho ya estaba a la puerta de la esquina: el coplapso del euro. Para los que no hayan seguido este blog, y no sigan las noticias económicas, quizás les haya parecido una sorpresa que algo negado por activa y por pasiva desde los poderes públicos sucediera realmente. Pero todos los indicios han estado durante años delante de nuestras narices.
Dicen que en economía, cuando las noticias saltan a los periódicos generalistas, ya es demasiado tarde. Claro, porque el público no tiene derecho a saber. Pues una dosis: "Las empresas preparan planes de emergencia para la ruptura del euro", y otra: "La eurozona entra en un "período crítico de diez días" para salvar el euro". Ante esta situación financiera dramática, los principales bancos centrales se conjuraron tras las cortinas para fabricar más dinero fiduciario e inyectarlo al sistema, y este 30 de noviembre fue un día que pasará a los anales de la historia económica, pero hay que buscar entre las opiniones, y no entre las noticias, los entresijos: "Nada que celebrar, ayer Europa evitó por los pelos su colapso" y "Lo que oculta el nuevo plan de los seis banqueros centrales". En todo caso, esta acción conjunta sólo ofrece parches y más parches. Una mera distracción temporal. Aún así, desde los EE.UU. todavía se atreven a pronosticar el resultado: "Aquí están las 4 maneras en que se podría resolver la Euro-Crisis".
Como en río revuelto, la mierda sale a la superfície, como mínimo tenemos el consuelo de que asuntos que la burbuja ocultó, ahora salen a la luz: "De la gran corrupción a la quiebra total". Sin embargo, a los que no pertenecemos a las élites, que juegan con la mayoría de nosotros como si fuéramos muñequitos desechables, el golpe que nos llevaremos será fuerte. Pero, como se dice, lo que no mata engorda, y unos acontecimientos como estos podrían propiciar que por fin pusiéramos orden al estado de cosas. La historia puntual así nos lo demuestra, como por ejemplo, cuando los revolucionarios de los EE.UU. se vieron ahogados económicamente por la fabricación de ingentes cantidades de dinero fiduciario durante su guerra de independencia, y plasmaron en su Constitución que nunca más. Claro que, varias generaciones después, los banqueros europeos, a través de Wall Street, retomaron el control, enmendaron esa Constitución, y crearon la FED, que es el inicio del grave problema humanitario ante el que nos encontramos.
Así pues, como todo final también es un principio, es el momento de usar la experiencia que tenemos sobre el asunto, retirar del poder a los que nos han llevado al desatre por su codicia y propio beneficio, y crear las condiciones para que, al menos durante muchas generaciones, los ciudadanos no tengan que trabajar sólo para pagar a los bancos, sinó que los bancos y el dinero estén al servicio del ciudadano. Hay quien dice aquello de "no hay mal que por bien no venga", hagamos que sea verdad.
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jueves, 27 de octubre de 2011
Tu dinero no vale nada
Tu dinero no vale nada. Parece increíble que el objeto de deseo de tantos millones de personas, la causa de tantos asesinatos y suicidios en el mundo, el responsable con su falta de que millones de familias vivan en la extrema pobreza y no tengan nada para comer sea algo sin valor. Y así lo es.
¿Has jugado alguna vez al Monopoli? Si lees bien las reglas, éstas indican que la banca nunca se queda sin dinero. Que si no hay billetes suficientes durante el juego, la banca puede usar papel normal y crear billetes nuevos de la nada: el jugador que hace el papel de banquero escribe "500 euros" y en ese momento ese papelito puede usarse como un billete de 500 euros. ¿Qué sostiene el valor de ese nuevo billete? El acuerdo entre todos los jugadores que van a aceptarlo como un billete de 500; la confianza puesta en él, pero, realmente, no hay nada más detrás de su valor.
En su página web, el BCE afirma que mantiene una "independencia política". Declaran que:
Decidir que Grecia sale del euro y que ese dinero, ahora en los bolsillos de los ciudadanos griegos, sea papel mojado y no valga nada.
Fabricar más y más papelitos dinerarios y crear una fuerte inflación (hiperinflación) que provoque que el valor de esos euros sea cercano a 0.
Ambas medidas ya fueron tomadas en el pasado y no hay nada que indique que no vayan a ser tomadas de nuevo. ¿Por qué? Pues porque la fabricación del dinero está en manos privadas que sólo atienden a su propio beneficio. Y puesto que el dinero es fiduciario y no está respaldado por un patrón, como antes lo era el oro, los banqueros pueden hacerlo como se hace en el Monopoli. En realidad, ese dinero que tenemos ahora en el bolsillo y el del Monopoli tienen el mismo valor intrínseco: ninguno.
Ya lo dijo Mayer Amschel Rothschild:
"Dénme el control sobre la moneda de una nación y no me importa quién haga las leyes."
Así pues, si los ciudadanos de los países llamados democráticos quieren realmente vivir en una democracia, es decir, en un país gobernado por las decisiones del pueblo, nunca podrán hacerlo si su gobierno no controla la emisión de moneda, y ésta está limitada por un patrón de control. Todo lo que no sea así, se podrá llamar como se quiera, pero es puro servilismo hacia los pocos que fabrican y controlan el dinero.
Y mientras, lo reitero de nuevo, tu dinero no vale nada (ni el mío, ni el de nadie)..
¿Has jugado alguna vez al Monopoli? Si lees bien las reglas, éstas indican que la banca nunca se queda sin dinero. Que si no hay billetes suficientes durante el juego, la banca puede usar papel normal y crear billetes nuevos de la nada: el jugador que hace el papel de banquero escribe "500 euros" y en ese momento ese papelito puede usarse como un billete de 500 euros. ¿Qué sostiene el valor de ese nuevo billete? El acuerdo entre todos los jugadores que van a aceptarlo como un billete de 500; la confianza puesta en él, pero, realmente, no hay nada más detrás de su valor.
En su página web, el BCE afirma que mantiene una "independencia política". Declaran que:
"Ni el BCE ni los bancos centrales nacionales (BCN), ni ningún miembro de sus órganos rectores podrá solicitar o aceptar instrucciones de las instituciones y organismos de la UE, ni de los gobiernos de los Estados miembros ni de ningún otro órgano."¿Qué quiere decir esto exactamente? Pues que esa "independencia política" es una forma de maquillar que la entidad que fabrica el dinero para la Unión Europea está en manos privadas. Que los ciudadanos no pueden controlar a través de sus representantes elegidos en las urnas al organismo que marca el paso de la economía, es decir, de sus vidas. Y que dicho organismo tiene carta blanca para manejar la economía, nuestra economía, a su antojo. Recordemos la célebre frase de Napoleón Bonaparte, el cual fue derrotado por las potencias europeas financiadas por la familia Rothschild ante su intento de que Francia se deshiciera de toda deuda bancaria:
“Cuando un gobierno depende de los banqueros por el dinero, son ellos y no los líderes del gobierno quienes controlan la situación, ya que la mano que da está por encima de la mano que toma … El dinero no tiene patria; los financieros no saben de patriotismo ni de decencia; su único objetivo es el beneficio. ”Hace un par de días apareció la noticia de que "Los griegos acuden a los bancos a retirar sus depósitos". Es posible que con esa medida los ciudadanos griegos piensen que castigan a los banqueros, pero son éstos los que tienen la sartén por el mango. A primera vista tienen dos opciones:
Decidir que Grecia sale del euro y que ese dinero, ahora en los bolsillos de los ciudadanos griegos, sea papel mojado y no valga nada.
Fabricar más y más papelitos dinerarios y crear una fuerte inflación (hiperinflación) que provoque que el valor de esos euros sea cercano a 0.
Ambas medidas ya fueron tomadas en el pasado y no hay nada que indique que no vayan a ser tomadas de nuevo. ¿Por qué? Pues porque la fabricación del dinero está en manos privadas que sólo atienden a su propio beneficio. Y puesto que el dinero es fiduciario y no está respaldado por un patrón, como antes lo era el oro, los banqueros pueden hacerlo como se hace en el Monopoli. En realidad, ese dinero que tenemos ahora en el bolsillo y el del Monopoli tienen el mismo valor intrínseco: ninguno.
Ya lo dijo Mayer Amschel Rothschild:
"Dénme el control sobre la moneda de una nación y no me importa quién haga las leyes."
Así pues, si los ciudadanos de los países llamados democráticos quieren realmente vivir en una democracia, es decir, en un país gobernado por las decisiones del pueblo, nunca podrán hacerlo si su gobierno no controla la emisión de moneda, y ésta está limitada por un patrón de control. Todo lo que no sea así, se podrá llamar como se quiera, pero es puro servilismo hacia los pocos que fabrican y controlan el dinero.
Y mientras, lo reitero de nuevo, tu dinero no vale nada (ni el mío, ni el de nadie)..
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El kapitalista ignorante
lunes, 3 de octubre de 2011
Recomendaciones a los banqueros de 1863
He encontrado un papel viejo que imprimí hace un par de años. No pone
de dónde lo saqué, pero creo que fue de algún comentario de un artículo
económico. El comentarista escribe que fue un regalo de un “compañero
veterano cuando entré a trabajar en un banco español”. Se llama “Recomendaciones a los banqueros de 1863″ y es una delicia leerlo por el contraste con estos tiempos que vivimos. Dice así:
“No conceda créditos que no estén asegurados más allá de toda contingencia razonable. No haga nada por animar o promover la especulación. Facilite sólo las transacciones que sean legítimas y prudentes. Que sus descuentos sean por un plazo tan corto como le permita el negocio de sus clientes, e insista en que el pago de todo el papel se realice al vencimiento, tanto si Vd. necesita el dinero como si no. No renueve nunca una operación o una factura simplemente porque no conozca dónde colocar el dinero con el mismo rendimiento, en caso de que el pago se realizase. De ninguna otra forma puede Vd. controlar su linea de descuento, o hacerla permanentemente segura.”
“Distribuya sus créditos en lugar de concentrarlos en unas pocas manos. Los créditos elevados concedidos a una firma o a un individuo únicos, aunque pueden ser en ocasiones lícitos y necesarios, son generalmente poco juiciosos y frecuentemente inseguros. Los acreedores importantes pueden tener posibilidad de controlar el Banco; y cuando se produce esta relación entre un Banco y su cliente, no es difícil decir quién sufrirá las consecuencias al final. Cada dólar que un Banco presta por encima de su capital o reserva, lo debe, y sus gerentes tienen por consiguiente la obligación más estricta hacia sus acreedores, así como hacia sus accionistas, de mantener sus descuentos permanentemente controlados.”
“Trate a sus clientes con desprendimiento, no olvidando nunca que un Banco prospera si sus clientes prosperan, pero nunca les permita que le dicten su política.”
“Si duda de la conveniencia de un descuento, dele al Banco el beneficio de la duda y rechácelo; no realice nunca un descuento si duda de su conveniencia. Si tiene razones para desconfiar de la integridad de un cliente, ciérrele su cuenta. No trate nunca con un bribón en la creencia de que Vd. puede impedir que lo engañe. El riesgo en este caso es mayor que los beneficios.”
“Pague a sus empleados salarios que les permita vivir con holgura y respetabilidad sin tener que robar; y exíjales la totalidad de su tiempo.”
“Si un empleado vive por encima de sus ingresos, despídalo; incluso si su exceso de gastos se puede explicar en forma consistente con su integridad, aún así despídalo. La extravagancia, aunque no sea un crímen, conduce inadvertidamente al crimen. No puede ser un empleado de confianza de un Banco quien gasta más de lo que gana.”
“El capital de un Banco debe ser una realidad, no una ficción; y debe estar en las manos de los que tienen dinero que prestar, y no en los necesitados de él. El Interventor tratará de evitar, por todos los medios a su alcance, la creación de un capital ficticio por parte de los Bancos nacionales, mediante el uso de su propia circulación fiduciaria, o de cualquiera otros medios artificiales; y en sus esfuerzos para conseguirlo confía poder contar con la cooperación de todos los Bancos bien dirigidos.”
“Persiga un negocio bancario directo, honesto y legítimo. No deje que la perspectiva de grandes beneficios lo tiente a hacer nada que no esté permitido por la Ley de Moneda Nacional. Los ‘espléndidos financieros’, en el mundo de la Banca, son generalmente o farsantes o truhanes”.
“No conceda créditos que no estén asegurados más allá de toda contingencia razonable. No haga nada por animar o promover la especulación. Facilite sólo las transacciones que sean legítimas y prudentes. Que sus descuentos sean por un plazo tan corto como le permita el negocio de sus clientes, e insista en que el pago de todo el papel se realice al vencimiento, tanto si Vd. necesita el dinero como si no. No renueve nunca una operación o una factura simplemente porque no conozca dónde colocar el dinero con el mismo rendimiento, en caso de que el pago se realizase. De ninguna otra forma puede Vd. controlar su linea de descuento, o hacerla permanentemente segura.”
“Distribuya sus créditos en lugar de concentrarlos en unas pocas manos. Los créditos elevados concedidos a una firma o a un individuo únicos, aunque pueden ser en ocasiones lícitos y necesarios, son generalmente poco juiciosos y frecuentemente inseguros. Los acreedores importantes pueden tener posibilidad de controlar el Banco; y cuando se produce esta relación entre un Banco y su cliente, no es difícil decir quién sufrirá las consecuencias al final. Cada dólar que un Banco presta por encima de su capital o reserva, lo debe, y sus gerentes tienen por consiguiente la obligación más estricta hacia sus acreedores, así como hacia sus accionistas, de mantener sus descuentos permanentemente controlados.”
“Trate a sus clientes con desprendimiento, no olvidando nunca que un Banco prospera si sus clientes prosperan, pero nunca les permita que le dicten su política.”
“Si duda de la conveniencia de un descuento, dele al Banco el beneficio de la duda y rechácelo; no realice nunca un descuento si duda de su conveniencia. Si tiene razones para desconfiar de la integridad de un cliente, ciérrele su cuenta. No trate nunca con un bribón en la creencia de que Vd. puede impedir que lo engañe. El riesgo en este caso es mayor que los beneficios.”
“Pague a sus empleados salarios que les permita vivir con holgura y respetabilidad sin tener que robar; y exíjales la totalidad de su tiempo.”
“Si un empleado vive por encima de sus ingresos, despídalo; incluso si su exceso de gastos se puede explicar en forma consistente con su integridad, aún así despídalo. La extravagancia, aunque no sea un crímen, conduce inadvertidamente al crimen. No puede ser un empleado de confianza de un Banco quien gasta más de lo que gana.”
“El capital de un Banco debe ser una realidad, no una ficción; y debe estar en las manos de los que tienen dinero que prestar, y no en los necesitados de él. El Interventor tratará de evitar, por todos los medios a su alcance, la creación de un capital ficticio por parte de los Bancos nacionales, mediante el uso de su propia circulación fiduciaria, o de cualquiera otros medios artificiales; y en sus esfuerzos para conseguirlo confía poder contar con la cooperación de todos los Bancos bien dirigidos.”
“Persiga un negocio bancario directo, honesto y legítimo. No deje que la perspectiva de grandes beneficios lo tiente a hacer nada que no esté permitido por la Ley de Moneda Nacional. Los ‘espléndidos financieros’, en el mundo de la Banca, son generalmente o farsantes o truhanes”.
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domingo, 21 de agosto de 2011
No es una crisis, es una estafa: las evidencias siempre estuvieron ahí
En 2006, cuando el crecimiento económico aún parecía imparable para el común de los mortales, apareció un libro titulado “Why We Want You To Be Rich (Queremos Que Seas Rico)“, coescrito por el billonario Donald Trump y el escritor de éxito, y millonario, Robert Kiyosaki. Ya en la introducción, justo al principio, aparece una cita del ex-presidente de la Reserva Federal de los EE.UU., Alan Greenspan, que advertía:
Pero esa negación de la crisis no fue sólo para mantener tranquila a la infeliz población, sinó para dar tiempo a las élites amigas del poder a posicionarse en ella y así conseguir obtener parte de los grandes beneficios del traspaso de riqueza de pobres a ricos. Era realmente patético escuchar a supuestos analistas económicos, y mediáticos, hablar de “una pronta recuperación” y de “brotes verdes“. Todo patrañas encaminadas a ocultar la verdad, como suele ocurrir.
Volviendo al libro, se puede leer respecto a la clase política:
Otro síntoma que tenemos en la calle es la aparición como las setas de tiendas de compra de oro. Nadie sabe de dónde han salido, pero lo que está claro, y que se aprende de toda gran crisis, es que cuando la moneda en circulación deja de tener valor, el único recurso disponible de intercambio monetario es el oro. Y el objetivo de estas tiendas es aprovecharse de la ignorancia de la gente en estos temas económicos, y arrancarles la mayor cantidad de oro posible para dejarlos indefensos. Quién puede creerse que sea una casualidad.
A estos agoreros que intentaban hacernos ver que esta situación iba a pasar, porque describían los movimientos e intenciones de la clase pudiente, se les llamó charlatanes, conspiranóicos y se les insultó por activa y por pasiva. Sin embargo, teniendo en cuenta los acontecimientos reales que están ocurriendo, sólo la explicación de estos agoreros parece adaptarse a ellos. La versión oficialista es un cuento de hadas infumable. Y mucha población está por fin dándose cuenta. Esperemos que no sea ya demasiado tarde.
(Publicado originalmente el 27 de junio de 2011)
“Como he dicho a menudo, éste no es el tipo de cosa que una sociedad democrática, una sociedad democrática y capitalista, puede realmente aceptar sin hacer nada.” Y continuó explicando como la brecha de los ingresos entre los ricos y el resto de la población de los EE.UU. se ha hecho tan amplia, y está creciendo tan rápida, que podría, eventualmente, amenazar la estabilidad del propio capitalismo democrático."
Es tan sólo una desaceleración temporal de la economía, dijeron
El caso de España, es un ejemplo paradigmático. La crisis, que salió a la luz en el 2007, fue negada tajantemente por el gobierno mientras toda la población veía atónita a la economía caerse a trozos. Y no se pronunció oficialmente la palabra crisis hasta después de las elecciones del 2008, que volvió a ganar el partido en el poder. Se aseguraron sus puestos, misión cumplida.Pero esa negación de la crisis no fue sólo para mantener tranquila a la infeliz población, sinó para dar tiempo a las élites amigas del poder a posicionarse en ella y así conseguir obtener parte de los grandes beneficios del traspaso de riqueza de pobres a ricos. Era realmente patético escuchar a supuestos analistas económicos, y mediáticos, hablar de “una pronta recuperación” y de “brotes verdes“. Todo patrañas encaminadas a ocultar la verdad, como suele ocurrir.
Volviendo al libro, se puede leer respecto a la clase política:
“No esperéis que vuestros funcionarios políticos y gubernamentales os provean de soluciones. No penséis que tenéis derecho a una vida segura, próspera y saludable.”
La sociedad está tocada
La auténtica desestabilización de la sociedad no viene sólo por la diferencia entre ricos y pobres, sinó por la continúa reducción de la clase media. Gran parte de la clase media está desapareciendo y convirtiéndose también en clase pobre. Y es ahí donde está el peligro. Cuando una sociedad carece de una amplia clase media ya no se puede llamar sociedad desarrollada. Y puede ocurrir cualquier cosa.Otro síntoma que tenemos en la calle es la aparición como las setas de tiendas de compra de oro. Nadie sabe de dónde han salido, pero lo que está claro, y que se aprende de toda gran crisis, es que cuando la moneda en circulación deja de tener valor, el único recurso disponible de intercambio monetario es el oro. Y el objetivo de estas tiendas es aprovecharse de la ignorancia de la gente en estos temas económicos, y arrancarles la mayor cantidad de oro posible para dejarlos indefensos. Quién puede creerse que sea una casualidad.
La pregunta entonces es: ¿es tan sólo una estafa o hay algo más detrás?
Durante años se han podido escuchar y leer advertencias sobre el establecimiento de un nuevo feudalismo global; sobre la imparable creación de un nuevo orden mundial gobernado por una minoría. Pero pocos escucharon porque los indicios no estaban nada claros, y el encubrimiento era total. No es por nada que se bajó el nivel educativo, que los medios de comunicación se convirtieron en meros sistemas de entretenimiento… Entretener a la población para que ignorara la realidad. Todo se puso en funcionamiento, y la propia inercia lo hizo rodar.A estos agoreros que intentaban hacernos ver que esta situación iba a pasar, porque describían los movimientos e intenciones de la clase pudiente, se les llamó charlatanes, conspiranóicos y se les insultó por activa y por pasiva. Sin embargo, teniendo en cuenta los acontecimientos reales que están ocurriendo, sólo la explicación de estos agoreros parece adaptarse a ellos. La versión oficialista es un cuento de hadas infumable. Y mucha población está por fin dándose cuenta. Esperemos que no sea ya demasiado tarde.
(Publicado originalmente el 27 de junio de 2011)
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El kapitalista ignorante
jueves, 18 de agosto de 2011
El servilismo de la casta trabajadora reflejado en sus “derechos”
Se habla mucho del recorte de los derechos adquiridos de los trabajadores. Del retraso de la edad de jubilación en diversos países, como en España donde de los 65 años pasa a los 67, y la consiguiente rebaja de las pensiones. Pues bien, el mero hecho de que la clase trabajadora dependa de un élite gubernamental y empresarial para conseguir sus derechos es el ejemplo definitivo de que esta casta es una simple casta servil.
Repasemos un poco la historia. Resulta que una gran cantidad de siervos que trabajaban las tierras de sus señores feudales dejaron de hacerlo durante la revolución industrial para pasar a vivir en ciudades y trabajar en fábricas, que oh sorpresa, pertenecían en gran parte a sus antiguos señores feudales reconvertidos en una nueva casta social llamada burguesía. Sí, claro, otra parte de esa burguesía eran comerciantes y artesanos que habían prosperado y que adoptaron el mismo sistema feudal anterior para controlar las fábricas: pero en donde habían siervos, ahora habían trabajadores y en donde habían señores, ahora habían capitalistas. El resultado, el mismo: una minoría controlando a una mayoría.
Puesto que el sistema había cambiado de apariencia y nomenclatura, la sublevación de la plebe fue controlada mediante la aparición de las manifestaciones, y el aparato represivo fue llamado fuerzas del orden. Así pues, la nueva casta trabajadora, cuando sentía que se había sobrepasado el límite de su opresión, se embarcaba en huelgas y manifestaciones para reclamar sus “derechos“. Entonces, la casta capitalista les iba repartiendo migajas dosificadas para que la casta trabajadora se creyera satisfecha de que sus peticiones eran atendidas y con la sensación de que habían progresos en su lucha obrera. En todo momento las clases dirigentes obtenían más de lo que repartían.
Así llegamos al presente, en el que continúa el mismo juego: la gran mayoría de la población depende de los caprichos de una minoría. La casta trabajadora está convencida de que ha conseguido unos derechos sagrados y se moviliza cuando los ve amenazados. Sin embargo, esos derechos son conscuencia de su propio servilismo y dependen exclusivamente de los intereses de la minoría económica gobernante. ¿Un ejemplo? Puesto que la clase política en España no tiene que pedir permiso a nadie para justificar sus derechos, con tan sólo 7 años actuando como parlamentarios pueden jubilarse con la pensión máxima establecida, y en cambio, un trabajador tiene que cotizar 37 años para recibir el 100% de pensión calculada según sus sueldos. Se nota la diferencia, ¿verdad?
Cuenta una historia que a un senador romano se le ocurrió proponer que se marcaran a todos los esclavos para poder saber cuántos había. Sin embargo, esa propuesta no prosperó porque el resto de los senadores vieron que si los esclavos se daban cuenta de que eran más, se sublevarían y ellos perderían sus privilegios. Mientras la clase trabajadora se preoucupe sólo por quejarse de que sus derechos están siendo recortados y no se de cuenta de que el problema reside en una cuestión de sistema, nunca serán ciudadanos libres: siempre recibirán las migajas.
Repasemos un poco la historia. Resulta que una gran cantidad de siervos que trabajaban las tierras de sus señores feudales dejaron de hacerlo durante la revolución industrial para pasar a vivir en ciudades y trabajar en fábricas, que oh sorpresa, pertenecían en gran parte a sus antiguos señores feudales reconvertidos en una nueva casta social llamada burguesía. Sí, claro, otra parte de esa burguesía eran comerciantes y artesanos que habían prosperado y que adoptaron el mismo sistema feudal anterior para controlar las fábricas: pero en donde habían siervos, ahora habían trabajadores y en donde habían señores, ahora habían capitalistas. El resultado, el mismo: una minoría controlando a una mayoría.
Puesto que el sistema había cambiado de apariencia y nomenclatura, la sublevación de la plebe fue controlada mediante la aparición de las manifestaciones, y el aparato represivo fue llamado fuerzas del orden. Así pues, la nueva casta trabajadora, cuando sentía que se había sobrepasado el límite de su opresión, se embarcaba en huelgas y manifestaciones para reclamar sus “derechos“. Entonces, la casta capitalista les iba repartiendo migajas dosificadas para que la casta trabajadora se creyera satisfecha de que sus peticiones eran atendidas y con la sensación de que habían progresos en su lucha obrera. En todo momento las clases dirigentes obtenían más de lo que repartían.
Así llegamos al presente, en el que continúa el mismo juego: la gran mayoría de la población depende de los caprichos de una minoría. La casta trabajadora está convencida de que ha conseguido unos derechos sagrados y se moviliza cuando los ve amenazados. Sin embargo, esos derechos son conscuencia de su propio servilismo y dependen exclusivamente de los intereses de la minoría económica gobernante. ¿Un ejemplo? Puesto que la clase política en España no tiene que pedir permiso a nadie para justificar sus derechos, con tan sólo 7 años actuando como parlamentarios pueden jubilarse con la pensión máxima establecida, y en cambio, un trabajador tiene que cotizar 37 años para recibir el 100% de pensión calculada según sus sueldos. Se nota la diferencia, ¿verdad?
Cuenta una historia que a un senador romano se le ocurrió proponer que se marcaran a todos los esclavos para poder saber cuántos había. Sin embargo, esa propuesta no prosperó porque el resto de los senadores vieron que si los esclavos se daban cuenta de que eran más, se sublevarían y ellos perderían sus privilegios. Mientras la clase trabajadora se preoucupe sólo por quejarse de que sus derechos están siendo recortados y no se de cuenta de que el problema reside en una cuestión de sistema, nunca serán ciudadanos libres: siempre recibirán las migajas.
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El kapitalista ignorante
martes, 16 de agosto de 2011
Dos mejor que uno
Hoy día 8 de marzo, día mundial de la mujer trabajadora, me gustaría compartir esta rápida reflexión:
Quisiera puntualizar un hecho que creo que muchos se saltan: las consecuencias de la entrada masiva de la mujer en el trabajo.
Hace 40 años, cuando la mujer entró masivamente en el mundo del trabajo, las élites que nos gobiernan dijeron “muy bien, pero tendrá truco“. Supongo que recordaréis como la inflación aumentó galopantemente entre los años 70 y 80 del siglo pasado. ¿Sabéis cuál fue el resultado? Pues que los trabajadores perdieron la mitad del valor adquisitivo de sus sueldos. Curioso, ¿eh? Por lo que, si hace 40 años se necesitaba un solo sueldo para mantener a una familia, ahora se necesitan dos: el del hombre y el de la mujer. Resultado: dos trabajadores por el valor de uno.
¿Y cómo es que las élites gobernantes siempre consiguen metérnoslas dobladas? Porque somos unos estúpidos ignorantes de las reglas económicas. Jugamos a un juego en el que otros crean las reglas y las ocultan para que la mayoría no las conozcamos. Es difícil poder cambiar el sistema, pero mientras tanto, aprender a conocer cómo funcionan las reglas del dinero nos permitirá no caer siempre en las mismas trampas. O al menos, poder sobrevivir con menos dificultades.
(Publicado originalmente el 8 de marzo de 2011)
Quisiera puntualizar un hecho que creo que muchos se saltan: las consecuencias de la entrada masiva de la mujer en el trabajo.
Hace 40 años, cuando la mujer entró masivamente en el mundo del trabajo, las élites que nos gobiernan dijeron “muy bien, pero tendrá truco“. Supongo que recordaréis como la inflación aumentó galopantemente entre los años 70 y 80 del siglo pasado. ¿Sabéis cuál fue el resultado? Pues que los trabajadores perdieron la mitad del valor adquisitivo de sus sueldos. Curioso, ¿eh? Por lo que, si hace 40 años se necesitaba un solo sueldo para mantener a una familia, ahora se necesitan dos: el del hombre y el de la mujer. Resultado: dos trabajadores por el valor de uno.
¿Y cómo es que las élites gobernantes siempre consiguen metérnoslas dobladas? Porque somos unos estúpidos ignorantes de las reglas económicas. Jugamos a un juego en el que otros crean las reglas y las ocultan para que la mayoría no las conozcamos. Es difícil poder cambiar el sistema, pero mientras tanto, aprender a conocer cómo funcionan las reglas del dinero nos permitirá no caer siempre en las mismas trampas. O al menos, poder sobrevivir con menos dificultades.
(Publicado originalmente el 8 de marzo de 2011)
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El kapitalista ignorante
domingo, 14 de agosto de 2011
Pensiones: lo que hay que saber
Cuánto más profundizamos en los asuntos monetarios que nos afectan a la mayoría de la población mundial, más causas hay para sorprendernos o dejarnos en un estado de shock puntual. El tema de las pensiones no se escapa a ello. La realidad y lo que nos cuentan son tan diferentes que uno se pregunta si el objetivo de nuestra existencia es tan solo permitir que nos tomen el pelo. Es lo que suele pasar cuando nos adentramos en los secretos del dinero.
Comenzaremos definiendo lo que para muchos es el sistema de pensiones: un sueldo vitalicio otorgado a partir de cierta edad legal en la que acaba la vida laboral y que cuya cantidad monetaria a percibir depende de las aportaciones que cada trabajador, sea a través de su sueldo sea de manera directa, haya ingresado en su vida laboral en el sistema de pensiones. En general esta definición es la que se acepta comúnmente en todo país en el que está reconocido el derecho a recibir una pensión por jubilación.
Para darnos cuenta de cuánto de diferente es la realidad, nos remitiremos a dos sistemas de pensiones completamente distintos: los de los EEUU y España.
Resulta que tras la segunda guerra mundial, los gobiernos occidentales se encontraron con la enorme tarea de la reconstrucción. Los ciudadanos habían ofrecido sus vidas por la propaganda de cada país y los gobiernos se veían obligados a ofrecer una gran recompensa para conseguir una nueva movilización de la población, pero esta vez en tiempos de paz. Así que, al igual que a los burros se les coloca una zanahoria delante para que caminen, a los ciudadanos se les prometió un premio por toda una vida de trabajo: las pensiones. Eso sí, los propios trabajadores serían los responsables de pagárselas a sí mismos: como ya vimos, el dinero se crea de la nada, pero la riqueza ha de recaer sólo en la élite dominante.
Al principio, los EEUU y España coincidieron en crear un sistema ponzi para tal fin. Ya se sabe, oficialmente los sistemas ponzi son ilegales excepto cuando los gobiernos los usan para sus propios intereses. Por lo tanto, los trabajadores que se jubilaran no cobrarían de su dinero aportado, sinó del dinero que ingresaran las nuevas generaciones, mientras el trabajador viviera. Por supuesto, la pensión siempre sería menor que el sueldo que hubiera cobrado dicho trabajador en su edad laboral. Para ello, irían creando fórmulas complejas ajenas al conocimiento de los trabajadores, y modificables a través del tiempo con la excusa de mantener el sistema de pensiones, que de entrada, los gobiernos ya lo habían diseñado inmantenible. Hay que decir en este punto que el que el sistema de pensiones sea deficitario nunca es problema pues su existencia solamente depende de la voluntad política.
Sin embargo, en los EEUU este sistema sólo se aplicó a la generación de la guerra. Sus hijos, los llamados “baby boomers“, se encontraron con un cambio radical a principios de la década de los 80 del siglo pasado: el plan 401(k) . Dicho plan, todavía activo en la actualidad, consiste básicamente en que cada trabajador crea su propia jubilación aportando su dinero a un fondo que se invierte en la bolsa para generar intereses. Además, estas aportaciones tienen truco, porque las aportaciones están exentas de impuestos pero éstos sí se aplican cuando el dinero se retira en el momento de la jubilación, justo cuando en general son más altos debidos a la inflación. Y ahora, en el momento que esta generación comienza a retirarse, ¿qué ha ocurrido? Pues que la bolsa ha caído en picado creándose una recesión. ¿Coincidencia? Sí, por supuesto… Es común encontrarse estos días en las noticias de EEUU con historias de personas de 70 años que no pueden mantenerse y buscan empleo.
Mientras, en España, como en el resto de Europa, las cosas fueron disitntas debido al mantenimiento del “estado del bienestar“, que en general, los políticos de los ’70 y ’80 no se atrevieron a tocar demasiado. Localmente, en España coincidió con el fin de la dictadura y la transición democrática. Justo en ese momento, era imposible tocar ningún “beneficio” de los trabajadores para poder presentar con brillo el maquillaje del antiguo régimen. Así pues, el esquema Ponzi continuó su trayecto aún incluso a sabiendas de que la pirámide de la población se estaba invirtiendo. Hasta llegar a nuestros días, en el que el mal sistema se ha hecho evidente y el gobierno ha comenzado su política de recortes sociales. Tener entre manos una crisis económica como la actual siempre viene como anillo al dedo: se retrasa la edad de jubilación, se aumenta el porcentaje de cotización, se incrementa el período de cálculo… El gobierno no niega el sistema de pensiones pero sí lo hace más duro, y por supuesto, que los trabajadores sigan pagándolo de sus bolsillos, eso siempre. Hasta que en un futuro todo se colapse. Pero ése será el problema del gobierno de turno del futuro.
¿Quién no ha escuchado a un anciano quejarse de que ha estado trabajando 40 años y que su pensión no le sirve más que para pagar el alquiler y comer? Y eso, si tiene suerte. Pues, señor, ése es el aspecto real de su zanahoria. Un ejemplo más del fraude a la parte mayoritaria de la población del sistema económico actual, o neofeudal. Carpe diem.
(Publicado originalmente el 25 de febrero de 2011)
Comenzaremos definiendo lo que para muchos es el sistema de pensiones: un sueldo vitalicio otorgado a partir de cierta edad legal en la que acaba la vida laboral y que cuya cantidad monetaria a percibir depende de las aportaciones que cada trabajador, sea a través de su sueldo sea de manera directa, haya ingresado en su vida laboral en el sistema de pensiones. En general esta definición es la que se acepta comúnmente en todo país en el que está reconocido el derecho a recibir una pensión por jubilación.
Para darnos cuenta de cuánto de diferente es la realidad, nos remitiremos a dos sistemas de pensiones completamente distintos: los de los EEUU y España.
Resulta que tras la segunda guerra mundial, los gobiernos occidentales se encontraron con la enorme tarea de la reconstrucción. Los ciudadanos habían ofrecido sus vidas por la propaganda de cada país y los gobiernos se veían obligados a ofrecer una gran recompensa para conseguir una nueva movilización de la población, pero esta vez en tiempos de paz. Así que, al igual que a los burros se les coloca una zanahoria delante para que caminen, a los ciudadanos se les prometió un premio por toda una vida de trabajo: las pensiones. Eso sí, los propios trabajadores serían los responsables de pagárselas a sí mismos: como ya vimos, el dinero se crea de la nada, pero la riqueza ha de recaer sólo en la élite dominante.
Al principio, los EEUU y España coincidieron en crear un sistema ponzi para tal fin. Ya se sabe, oficialmente los sistemas ponzi son ilegales excepto cuando los gobiernos los usan para sus propios intereses. Por lo tanto, los trabajadores que se jubilaran no cobrarían de su dinero aportado, sinó del dinero que ingresaran las nuevas generaciones, mientras el trabajador viviera. Por supuesto, la pensión siempre sería menor que el sueldo que hubiera cobrado dicho trabajador en su edad laboral. Para ello, irían creando fórmulas complejas ajenas al conocimiento de los trabajadores, y modificables a través del tiempo con la excusa de mantener el sistema de pensiones, que de entrada, los gobiernos ya lo habían diseñado inmantenible. Hay que decir en este punto que el que el sistema de pensiones sea deficitario nunca es problema pues su existencia solamente depende de la voluntad política.
Sin embargo, en los EEUU este sistema sólo se aplicó a la generación de la guerra. Sus hijos, los llamados “baby boomers“, se encontraron con un cambio radical a principios de la década de los 80 del siglo pasado: el plan 401(k) . Dicho plan, todavía activo en la actualidad, consiste básicamente en que cada trabajador crea su propia jubilación aportando su dinero a un fondo que se invierte en la bolsa para generar intereses. Además, estas aportaciones tienen truco, porque las aportaciones están exentas de impuestos pero éstos sí se aplican cuando el dinero se retira en el momento de la jubilación, justo cuando en general son más altos debidos a la inflación. Y ahora, en el momento que esta generación comienza a retirarse, ¿qué ha ocurrido? Pues que la bolsa ha caído en picado creándose una recesión. ¿Coincidencia? Sí, por supuesto… Es común encontrarse estos días en las noticias de EEUU con historias de personas de 70 años que no pueden mantenerse y buscan empleo.
Mientras, en España, como en el resto de Europa, las cosas fueron disitntas debido al mantenimiento del “estado del bienestar“, que en general, los políticos de los ’70 y ’80 no se atrevieron a tocar demasiado. Localmente, en España coincidió con el fin de la dictadura y la transición democrática. Justo en ese momento, era imposible tocar ningún “beneficio” de los trabajadores para poder presentar con brillo el maquillaje del antiguo régimen. Así pues, el esquema Ponzi continuó su trayecto aún incluso a sabiendas de que la pirámide de la población se estaba invirtiendo. Hasta llegar a nuestros días, en el que el mal sistema se ha hecho evidente y el gobierno ha comenzado su política de recortes sociales. Tener entre manos una crisis económica como la actual siempre viene como anillo al dedo: se retrasa la edad de jubilación, se aumenta el porcentaje de cotización, se incrementa el período de cálculo… El gobierno no niega el sistema de pensiones pero sí lo hace más duro, y por supuesto, que los trabajadores sigan pagándolo de sus bolsillos, eso siempre. Hasta que en un futuro todo se colapse. Pero ése será el problema del gobierno de turno del futuro.
¿Quién no ha escuchado a un anciano quejarse de que ha estado trabajando 40 años y que su pensión no le sirve más que para pagar el alquiler y comer? Y eso, si tiene suerte. Pues, señor, ése es el aspecto real de su zanahoria. Un ejemplo más del fraude a la parte mayoritaria de la población del sistema económico actual, o neofeudal. Carpe diem.
(Publicado originalmente el 25 de febrero de 2011)
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El kapitalista ignorante
jueves, 11 de agosto de 2011
Impuesto viene de imponer
Ya vimos en “El Mecanismo de Mandrake para crear dinero de la nada que los bancos centrales confabulados con los gobiernos crean el dinero de la nada a su antojo. También, que puesto que los bancos crean dinero fabricado sin esfuerzo y lo prestan a la ciudadanía cobrando un interés, su pago fuerza a las personas normales a trabajar para conseguirlo, creando una nueva forma de feudalismo, es decir la existencia de una élite que vive a costa del resto de la población. Y que el hecho de ingresar nuevo dinero en el sistema provoca una devaluación de la moneda llamada inflación, que es en realidad un impuesto encubierto.
Pues ahora vayamos a por los impuestos.
Según la Real Academia Española de la Lengua, la definición de impuesto es:
Repasemos un momento cómo se crea dinero: el gobierno necesita dinero, el banco central se lo fabrica, el gobierno lo distribuye a los ciudadanos… Aquí está la clave. Tenemos que los ciudadanos pueden disfrutar de su dinero a su libre disposición, es decir, tienen poder de decisión. Ese es un concepto peligroso para la élite gobernante. Así que mediante el poder coarcitivo de los impuestos logran reducir el poder adquisitivo de la ciudadanía una media de un 45% directamente. ¿Por qué no más? Porque la dura experiencia les llevó a entender que ese porcentaje es el máximo que pueden aplicar antes de que la población se revuelte. Así que, con la excusa de la manutención del estado del bienestar, servicios, pensiones, y una lista interminable de excusas, los gobiernos legitimizan su robo.
Sin embargo, ese 45% es el porcentaje que la población ve directamente. Si le unimos el impuesto escondido de la inflación, el porcentaje de imposición puede superar el 80%. ¿Y el restante 20%? Hay que pagar los intereses de los préstamos, ¿recuerdas?.
Así pues, la mayor parte de la población humana está ahora mismo esforzándose por mantener a una pequeña parte privilegiada. Seguro que eso no es nada nuevo para ti, pero ahora ya sabes cómo.
Para finalizar, la única definición exacta es la de impuesto revolucionario: “Sistema montado por una organización terrorista para financiarse mediante extorsión y amenazas“.
Pues ahora vayamos a por los impuestos.
Según la Real Academia Española de la Lengua, la definición de impuesto es:
Impuesto, ta.
(Del part. irreg. de imponer; lat. imposĭtus).
1. adj. Cuba y Méx. acostumbrado (‖ que tiene determinadas costumbres).
2. m. Der. Tributo que se exige en función de la capacidad económica de los obligados a su pago.
~ directo.
1. m. El que grava las fuentes de capacidad económica, como la renta y el patrimonio.
~ indirecto.
1. m. El que grava el consumo o gasto.
~ revolucionario.
1. m. Sistema montado por una organización terrorista para financiarse mediante extorsión y amenazas.
Desconocía el significado dado en México y Cuba, pero lo que nos interesa es la segunda definición: Tributo que se exige en función de la capacidad económica de los obligados a su pago.
Ahora, realicemos una deducción lógica. Si el dinero es creado de la nada y los gobiernos pueden disponer de todo el que necesiten, ¿por qué obligan a los ciudadanos a pagar impuestos? ¿Qué necesidad hay? En este juego monetario en el que desgraciadamente vivimos se hace bueno el dicho: “piensa mal y acertarás“.Repasemos un momento cómo se crea dinero: el gobierno necesita dinero, el banco central se lo fabrica, el gobierno lo distribuye a los ciudadanos… Aquí está la clave. Tenemos que los ciudadanos pueden disfrutar de su dinero a su libre disposición, es decir, tienen poder de decisión. Ese es un concepto peligroso para la élite gobernante. Así que mediante el poder coarcitivo de los impuestos logran reducir el poder adquisitivo de la ciudadanía una media de un 45% directamente. ¿Por qué no más? Porque la dura experiencia les llevó a entender que ese porcentaje es el máximo que pueden aplicar antes de que la población se revuelte. Así que, con la excusa de la manutención del estado del bienestar, servicios, pensiones, y una lista interminable de excusas, los gobiernos legitimizan su robo.
Sin embargo, ese 45% es el porcentaje que la población ve directamente. Si le unimos el impuesto escondido de la inflación, el porcentaje de imposición puede superar el 80%. ¿Y el restante 20%? Hay que pagar los intereses de los préstamos, ¿recuerdas?.
Así pues, la mayor parte de la población humana está ahora mismo esforzándose por mantener a una pequeña parte privilegiada. Seguro que eso no es nada nuevo para ti, pero ahora ya sabes cómo.
Para finalizar, la única definición exacta es la de impuesto revolucionario: “Sistema montado por una organización terrorista para financiarse mediante extorsión y amenazas“.
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martes, 9 de agosto de 2011
Los 5 objetivos reales que llevaron a la creación de la Reserva Federal de EEUU
Tras un fin del siglo XIX en el que las industrias prosperaban consiguiendo capital propio privado, y los bancos pequeños del resto de EEUU amenazaban el poder de la gran banca de Wall Street, centrada en Nueva York, sus dirigentes decidieron tomar cartas en el asunto y en 1913 en una reunión secreta en la Isla de Jekyll, estado de Georgia, conspiraron para crear un banco central al estilo de los europeos. Claro está, en los libros de historia oficiales las cosas se cuentan de otra manera, pero el motivo de la creación de la Reserva Federal de los EEUU sólo fue el de crear un cártel monopolista de unos pocos banqueros, es decir, que nadie más que ellos pudiera cortar el bacalao. Y se salieron con la suya.
He aquí los 5 objetivos primordiales que estaban tras esta conspiración, llevada a cabo con éxito:
En fin, que hay que admitir la inteligencia, influencia y poder de esos señores que supieron poner en marcha un sistema que tras unas cuantas generaciones todavía está vigente y en manos de sus descendientes. Y si la población no despierta y no hace nada al respecto, parece que seguirá así por muchos años.
(Publicado originalmente el 26 de enero de 2011)
He aquí los 5 objetivos primordiales que estaban tras esta conspiración, llevada a cabo con éxito:
- Cómo detener la creciente influencia de los pequeños bancos rivales y asegurar que el control de los recursos financieros de la nación permaneciera en las manos de los presentes;
- Cómo hacer que la oferta de dinero fuera más elástica a fin de invertir la tendencia de la formación de capital privado, y recuperar el mercado de préstamos industriales;
- Cómo poner en común las reservas escasas de todos los bancos de la nación en una gran reserva para que al menos algunos pocos de ellos pudieran protegerse ante la escasez dineraria y la súbita retirada de fondos bancarios;
- Cómo trasladar las pérdidas inevitables de los propietarios de los bancos a los contribuyentes;
- Cómo convencer al Congreso que el régimen era una medida para proteger al público, aunque no lo era;
En fin, que hay que admitir la inteligencia, influencia y poder de esos señores que supieron poner en marcha un sistema que tras unas cuantas generaciones todavía está vigente y en manos de sus descendientes. Y si la población no despierta y no hace nada al respecto, parece que seguirá así por muchos años.
(Publicado originalmente el 26 de enero de 2011)
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domingo, 7 de agosto de 2011
El curioso origen español del dólar de los EEUU
Tras la desastrosa experiencia durante la Guerra de Independencia de EEUU con el dinero de papel creado de la nada llamado Continental, los estadounidenses tienen una frase hecha al respecto: “vales menos que un Continental“, el Congreso se decidió finalmente por adoptar el oro y la plata como soporte de su nueva moneda. Así pues, regularon el peso que tenían que tener de base las nuevas monedas, según la propia legislación de los Artículos originales de la Confederación:
En 1785, Thomas Jefferson instó a la adopción del dólar de plata español como unidad monetaria oficial de la nación. En un folleto presentado a los delegados del Congreso Continental, escribió:
(Publicado originalment el 21 de enero de 2011)
Los Estados Unidos reunidos en congreso. . . tienen el único y exclusivo derecho de poder regular la aleación y el valor de la moneda acuñada por su propia autoridad, o por la de los respectivos estados, fijando la Norma de Pesos y Medidas en los Estados Unidos.El Congreso Continental estableció entonces una comisión oficial para comprobar qué monedas circulaban en el país y determinar su valor promedio en peso y pureza. Resultando que en el momento de tales deliberaciones, las monedas españolas de plata, llamadas piezas de a ocho, se habían convertido en la unidad monetaria de facto. Tales piezas de a ocho, también conocidas como duros o pesos, eran la equivalencia de ocho reales, unidad monetaria introducida por España en 1497 y que, dada la importancia comercial y política española de la época, fue adoptada por la mayoría de territorios del Nuevo Mundo. Sin embargo, en los territorios de las colonias británicas, los colonos no llamaban piezas de a ocho a tales monedas sinó dólar, puesto que por tamaño y peso tenían una gran similitud con unas monedas acuñadas en 1519 por un conde de Baviera llamado Schlick, y que las denominó Schlicktenthalers o simplemente thalers. Así pues, la palabra thaler acabó pronunciándose dólar y las nuevas monedas del recién nuevo país no tuvieron su origen en Inglaterra, como se podría suponer, sinó en España.
En 1785, Thomas Jefferson instó a la adopción del dólar de plata español como unidad monetaria oficial de la nación. En un folleto presentado a los delegados del Congreso Continental, escribió:
Teniendo en consideración todas las transacciones de dinero, grandes y pequeñas, dudo si una medida común, de tamaño más conveniente que el dólar, pudiera proponerse… La unidad o dólar es una moneda conocida, y la más familiar de todas en la mente del pueblo. Ya está adoptada de sur a norte, ha identificado a nuestra moneda, y así pues se ofrece felizmente a sí misma como una unidad ya introducida.Por lo tanto, el 6 de julio de 1785, el Congreso votó por unanimidad la adopción del dólar español como la unidad monetaria oficial de los Estados Unidos. Y el resto, como se dice, ya es historia conocida.
(Publicado originalment el 21 de enero de 2011)
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El kapitalista ignorante
viernes, 5 de agosto de 2011
El Mecanismo de Mandrake para crear dinero de la nada
“¿Quién se beneficia de todo esto? Ciertamente no el ciudadano medio. Los únicos beneficiarios son los científicos de la política del Congreso que disfrutan de unos ingresos ilimitados para perpetuarse en el poder, y los científicos monetarios dentro del cartel bancario llamado Sistema de Reserva Federal que han colocado un arnés sobre el pueblo americano, sin su conocimiento, creando el yugo del feudalismo moderno.”
G. Edward Griffin en “The Creature from Jekyll Island: A Second Look at the Federal Reserve“
Gran libro “La Criatura de la Isla de Jekyll: Una Segunda Mirada a la Reserva Federal“, en él, su autor, G. Edward Griffin, nos descubre la auténtica manera de cómo los bancos centrales crean el dinero de la nada, compinchados con el gobierno de turno. Primeramente, y para quienes no lo conozcan, Mandrake el Mago fue un personaje de historieta de los años 30 del siglo XX cuya habilidad especial era crear objetos de la nada y luego hacerlos desaparecer como si no hubieran existido. Los bancos centrales son Mandrake, y el dinero es el objeto que aparece y desaparece de la nada.
Veamos cómo funciona el Mecanismo de Mandrake:
- El gobierno crea deuda.- Van a la imprenta y fabrican unos papelitos de colores con un bonito diseño y lo llaman Bonos o Letras del Tesoro. En realidad el gobierno ha creado dinero, pero todavía no se puede llamar así. Son pagarés que luego se encargará el Banco Central de turno de convertirlo en dinero. Así pues, se lleva al Banco Central y allí se convierte en…
- Fianza de Activos.- Un instrumento de deuda de un gobierno se llama activo porque se presupone que asumirá su pago. Para ello usará cualquier medio para obtener el dinero de la ciudadanía a través de los impuestos. Así que el Banco Central ya puede crear una carga basada en los pagarés, es decir, va a la imprenta y fabrica un cheque por el importe necesario…
- El cheque del Banco Central.- No hay dinero en ninguna cuenta para cubrir este cheque. Y si alguien intenta algo parecido es enviado inmediatamente a prisión. Así que el Parlamento de turno ya dispone del dinero que había pedido sin necesidad de aumentar los impuestos, de momento, y sin que la ciudanía lo sepa. Ahora ese cheque es ingresado en algún banco asociado al Banco Central y se llama…
- Depósito Gubernamental.- Una vez que el cheque es canjeado, el dinero se usa para pagar los salarios de los funcionarios, gastos corrientes del gobierno, subvenciones, etc. Y así, este dinero se transforma en…
- Cheques Gubernamentales.- Estos cheques, o transferencias bancarias, son la primera oleada de creación del dinero fiduciario. Quienes reciben este dinero van a sus propias entidades bancarias y las depositan en sus cuentas corrientes, que son los…
- Depósitos en Bancos Comerciales.- Estos depósitos adquieren un carácter ambiguo. Por una parte son cargas porque los bancos los deben a sus depositarios, pero por otra parte, mientras permanezcan en el banco, son considerados como activos porque están disponibles. A través de la magia de la banca de reserva fracional, estos depósitos se convierten en un instrumento mucho más lucrativo, se reclasifican en los libros contables como…
- Reservas Bancarias.- Ahora que ya tienen el nombre de “reservas“, este dinero se convierte en la varita mágica para la producción de más dinero de la nada. ¿Saben sus verdaderos dueños, los depositarios, lo que se hace con sus depósitos? No, y no interesa que lo sepan, por supuesto. Aquí viene el juego más interesante: el Banco Central permite a los bancos comerciales que mantengan como reservas una pequeña fracción de sus depósitos, por ejemplo, el 10%, aunque varía según los criterios de cada coyuntura económica. Ahora, imaginemos que un banco comercial ha recibido 1.000.000€ en depósitos, pues por arte de magia, guarda 100.000€ y puede usar 900.000€ como…
- Reservas en Exceso.- La palabra “exceso” es como una clave para decir que esas reservas tienen un destino especial. Ahora que ya se han etiquetado como en exceso, ya están disponibles para prestarlos, y así se convierten en…
- Préstamos Bancarios.- Claro que, ese dinero se presta mientras los depositarios podrían reclamarlos en cualquier momento. ¿No sería una doble jugada fraudulenta? La respuesta es que los préstamos no se realizan con el mismo dinero en absoluto, sinó con nuevo dinero creado del aire, de la nada nuevamente. Y este 90% de dinero nuevo es más interesante para los bancos que el viejo, porque de aquí pueden reclamar la recolección de intereses, es decir, ganan un interés de un dinero que en realidad no existe. ¡Esto sí que es negocio! Y claro, el dinero prestado a otras personas es depositado por éstas en…
- Más Depósitos en Bancos Comerciales.- Que repiten el proceso con cantidades más pequeñas: Depósito -> Reserva Bancaria -> Reserva en Exceso -> Nuevos Préstamos. Así que el primer millón de la primera ola da pie al nacimiento de 900.000€ en la segunda ola y 810.000€ en la tercera (900.000-10%), en un total de 28 olas en su máxima extensión..
Para finalizar, y enlazando con la cita del principio, consideremos esto por un momento: Si el dinero que prestan los bancos no existe, y ellos recolectan intereses. Si las personas trabajan para pagar esos intereses más el principal. De ahí se deduce que una gran parte de la población pasa su vida como servidumbre de los banqueros, es decir, los banqueros disfrutan de los beneficios producidos por el trabajo de otros. Esta es la definición de feudalismo. Así de claro.
(Publicado originalmente el 9 de enero del 2011)
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miércoles, 3 de agosto de 2011
El FMI y el Banco Mundial: destruyendo el mundo desde 1944
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial fueron creados en la conferencia celebrada en la localidad de Bretton Woods, New Hampshire (EEUU) en 1944. A ella asistieron los políticos y financieros más importantes de la época. Sus objetivos anunciados eran facilitar el comercio internacional y estabilizar las tasas de intercambio de las monedas nacionales. Pero sus objetivos ocultos eran diferentes: eliminar el oro como estándard mundial de intercambio y el establecimiento de un orden socialista mundial.
Vayamos por partes.
Primero, el oro sería eliminado como punto de referencia internacional en los intercambios comerciales al convertir el FMI en una especie de banco central mundial, al estilo de la Reserva Federal de EEUU: crearía el dinero de la nada. En este punto está bien leer Las reglas del juego monetario de los bancos para más información.
Segundo, se establecería un nuevo orden mundial socialista al usar al Banco Mundial para transferir dinero, camuflados como préstamos, a los países todavía en desarrollo de tal forma de ir eliminando la libre empresa. El dinero se repartiría desde los políticos y burócratas a los pòlíticos y burócratas. La idea era expandir los gobiernos para limitar el poder de los ciudadanos, y mantener el monopolio y el poder de las grandes empresas y gobernantes ya existentes.
Así pues, los teóricos que dominaron la conferencia en Bretton Woods fueron el conocido británico y miembro de la Sociedad Fabiana, John Maynard Keynes, y el Ayudante del Secretario del Tesoro de EEUU Harry Dexter White, que más tarde se convertiría en el primer Director Ejecutivo de los EEUU en el FMI.
Los Fabianos eran un grupo de élite de intelectuales que estaban de acuerdo con los comunistas en el fondo, pero no en sus métodos violentos. Advocaban por el establecimiento del socialismo gradualmente desde dentro de las instituciones, a través de la legislaciones favorables a sus ideales.
Por otra parte, más tarde se supo que Harry Dexter White fue miembro de un anillo de espionaje comunista. Así pues, tras una apariencia del fomento del libre mercado se escondía realmente un claro objetivo: crear un nuevo orden socialista en el mundo. Con la diferencia de que este sistema socialista sería el impulsor de la degradación de la ciudadanía en favor de los poderes establecidos. Una especie de construcción de una jaula de oro para cubrir las necesidades básicas de la población mundial, y así permitir que las élites pudieran hacer y deshacer a su antojo sin apenas oposición.
El capital del FMI y del Banco Mundial procede de los países industrializados. Sin embargo, los créditos concedidos son superiores al fondo existente, ya que son meras promesas de la obtención del dinero necesario de los impuestos de los contribuyentes, por parte de los gobiernos miembros, si el Banco se mete en problemas con sus préstamos.
El resultado, tras más de 60 años de existencia del FMI y el Banco Mundial, ha sido la creación y apoyo de dictaduras sangrientas en los países en desarrollo, pues al prestar grandes cantidades de dinero sin miramientos a sus élites gobernantes, normalmente corruptas, fomenta la lucha por el poder y la obtención de tales fondos. La mayoría de programas financiados han dado lugar al empobrecimiento, junto a grandes hambrunas de las poblaciones, la mayoría de ellas intencionadas por los propios gobiernos locales.
Está claro que el FMI y el Banco Mundial son una de las principales causas de los problemas que hoy existen. Quien diga lo contrario es un mero propagandista interesado.
(Publicado originalmente el 1 de enero de 2011)
Vayamos por partes.
Primero, el oro sería eliminado como punto de referencia internacional en los intercambios comerciales al convertir el FMI en una especie de banco central mundial, al estilo de la Reserva Federal de EEUU: crearía el dinero de la nada. En este punto está bien leer Las reglas del juego monetario de los bancos para más información.
Segundo, se establecería un nuevo orden mundial socialista al usar al Banco Mundial para transferir dinero, camuflados como préstamos, a los países todavía en desarrollo de tal forma de ir eliminando la libre empresa. El dinero se repartiría desde los políticos y burócratas a los pòlíticos y burócratas. La idea era expandir los gobiernos para limitar el poder de los ciudadanos, y mantener el monopolio y el poder de las grandes empresas y gobernantes ya existentes.
Así pues, los teóricos que dominaron la conferencia en Bretton Woods fueron el conocido británico y miembro de la Sociedad Fabiana, John Maynard Keynes, y el Ayudante del Secretario del Tesoro de EEUU Harry Dexter White, que más tarde se convertiría en el primer Director Ejecutivo de los EEUU en el FMI.
Los Fabianos eran un grupo de élite de intelectuales que estaban de acuerdo con los comunistas en el fondo, pero no en sus métodos violentos. Advocaban por el establecimiento del socialismo gradualmente desde dentro de las instituciones, a través de la legislaciones favorables a sus ideales.
Por otra parte, más tarde se supo que Harry Dexter White fue miembro de un anillo de espionaje comunista. Así pues, tras una apariencia del fomento del libre mercado se escondía realmente un claro objetivo: crear un nuevo orden socialista en el mundo. Con la diferencia de que este sistema socialista sería el impulsor de la degradación de la ciudadanía en favor de los poderes establecidos. Una especie de construcción de una jaula de oro para cubrir las necesidades básicas de la población mundial, y así permitir que las élites pudieran hacer y deshacer a su antojo sin apenas oposición.
El capital del FMI y del Banco Mundial procede de los países industrializados. Sin embargo, los créditos concedidos son superiores al fondo existente, ya que son meras promesas de la obtención del dinero necesario de los impuestos de los contribuyentes, por parte de los gobiernos miembros, si el Banco se mete en problemas con sus préstamos.
El resultado, tras más de 60 años de existencia del FMI y el Banco Mundial, ha sido la creación y apoyo de dictaduras sangrientas en los países en desarrollo, pues al prestar grandes cantidades de dinero sin miramientos a sus élites gobernantes, normalmente corruptas, fomenta la lucha por el poder y la obtención de tales fondos. La mayoría de programas financiados han dado lugar al empobrecimiento, junto a grandes hambrunas de las poblaciones, la mayoría de ellas intencionadas por los propios gobiernos locales.
Está claro que el FMI y el Banco Mundial son una de las principales causas de los problemas que hoy existen. Quien diga lo contrario es un mero propagandista interesado.
(Publicado originalmente el 1 de enero de 2011)
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El kapitalista ignorante
lunes, 1 de agosto de 2011
Las reglas del juego monetario de los bancos
A pesar de que los acontecimientos monetarios pueden parecer misteriosos y caóticos, se rigen por unas reglas muy bien establecidas que los banqueros y los políticos siguen rígidamente. La raíz de todo es que todo el dinero en el sistema bancario se crea de la nada a través de un proceso de concesión de préstamos. Por ejemplo, en los 90 del siglo pasado se permitió que los grandes bancos de EEUU concedieran 12 dólares en prétamos por cada dólar que tuvieran depositado.
Un préstamo impagado, por lo tanto, cuesta poco al banco en valor tangible, pero aparece en el libro contable como una reducción de activos sin la correspondiente reducción de los pasivos. Si los préstamnos dudosos superan en gran número a los activos, el banco se convierte técnicamente en insolvente y debe cerrar sus puertas. Así pues, la primera regla de la supervivencia para el banco es evitar la cancelación de los préstamos mayores, para así seguir recibiendo sus intereses. Para conseguir esto, se aumenta el tamaño de dichos préstamos. Esto permite al prestatario recibir más dinero para seguir pagando los intereses y nuevos fondos para gastar más. El problema básico no se resuelve, pero es postpuesto por un tiempo, y se agrava.
La solución final por cuenta del cartel bancario es que los gobiernos garanticen el pago de los préstamos en el caso de que éstos no sean devueltos. Eso se consigue convenciendo a los parlamentos y a la sociedad en su conjunto de que si no se hiciera así, el resultado sería un gran daño para la economía y graves difilcutades para la población en paro, pobreza, etc. A partir de ese momento, la carga del préstamo se quita de la contabilidad del banco y es transferida a los contribuyentes. Si ese esfuerzo falla y el banco llega finalmente a la insolvencia, el último recurso es el uso de los fondos de garantía de depósitos para pagar a los depositarios. Este fondo de garantía de depósitos no es un seguro realmente, puesto que su mera existencia genera que los bancos no se preocupen de hacer las cosas bien: siempre estará este colchón para protegerles. Una parte de este fondo es cubierto por los mismos bancos, pero en última instancia, son pagados por los mismos depositarios. Y cuando este fondo se agota, el equilibro es proporcionado por los bancos centrales en forma de dinero recién creado, también de la nada. Luego, esta ingente fabricación de dinero alcanza a la economía real con la subida de los precios, y que en realidad es la reducción del valor del dinero que tiene cada cualen su bolsillo. El coste final del rescate, por lo tanto, se pasa al público en forma de un impuesto oculto llamado “inflación”.
Y así, la rueda sigue girando, en beneficio de los banqueros, claro está.
(Publicado originalmente el 28 de diciembre de 2010)
Un préstamo impagado, por lo tanto, cuesta poco al banco en valor tangible, pero aparece en el libro contable como una reducción de activos sin la correspondiente reducción de los pasivos. Si los préstamnos dudosos superan en gran número a los activos, el banco se convierte técnicamente en insolvente y debe cerrar sus puertas. Así pues, la primera regla de la supervivencia para el banco es evitar la cancelación de los préstamos mayores, para así seguir recibiendo sus intereses. Para conseguir esto, se aumenta el tamaño de dichos préstamos. Esto permite al prestatario recibir más dinero para seguir pagando los intereses y nuevos fondos para gastar más. El problema básico no se resuelve, pero es postpuesto por un tiempo, y se agrava.
La solución final por cuenta del cartel bancario es que los gobiernos garanticen el pago de los préstamos en el caso de que éstos no sean devueltos. Eso se consigue convenciendo a los parlamentos y a la sociedad en su conjunto de que si no se hiciera así, el resultado sería un gran daño para la economía y graves difilcutades para la población en paro, pobreza, etc. A partir de ese momento, la carga del préstamo se quita de la contabilidad del banco y es transferida a los contribuyentes. Si ese esfuerzo falla y el banco llega finalmente a la insolvencia, el último recurso es el uso de los fondos de garantía de depósitos para pagar a los depositarios. Este fondo de garantía de depósitos no es un seguro realmente, puesto que su mera existencia genera que los bancos no se preocupen de hacer las cosas bien: siempre estará este colchón para protegerles. Una parte de este fondo es cubierto por los mismos bancos, pero en última instancia, son pagados por los mismos depositarios. Y cuando este fondo se agota, el equilibro es proporcionado por los bancos centrales en forma de dinero recién creado, también de la nada. Luego, esta ingente fabricación de dinero alcanza a la economía real con la subida de los precios, y que en realidad es la reducción del valor del dinero que tiene cada cualen su bolsillo. El coste final del rescate, por lo tanto, se pasa al público en forma de un impuesto oculto llamado “inflación”.
Y así, la rueda sigue girando, en beneficio de los banqueros, claro está.
(Publicado originalmente el 28 de diciembre de 2010)
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domingo, 31 de julio de 2011
Los buitres primero
Menudo batacazo se pegó ayer la bolsa. Los diarios económicos titulaban “Pánico en las bolsas”. El índice de la bolsa española, el Ibex, cayó un 7,54%, la mayor caída desde que se fundó, y, el banco más importante español, el Santander, bajó un 9% de golpe. Pero no fue ninguna sorpresa, al menos no para mí, lo único misterioso era saber el cuándo.
Lo que está claro es que estoy seguro que los que de verdad mueven los millones, no sólo no perdieron, sino que seguramente ganaron. Digo esto desde una suposición, porque una bajada así no la pueden crear los pequeños inversores. Lo normal es que los grandes inversores recogieran sus beneficios, vendieran de golpe, y cuando decidan que el precio de las acciones es suficientemente bajo, volverán a comprar. Mientras, crean miedo en los pequeños, que venderán ahora que ya no pueden recoger beneficios, y los grandes aumentarán su poder todavía más. Eso ya ha ocurrido varias veces en la historia, así que no es nada nuevo.
El problema es que, en realidad, las decisiones son siempre emocionales. Muchos suponen que los supuestos analistas hacen sus cálculos matemáticos y actúan en consecuencia, pero esa suposición es falsa. Por eso, para el pequeño grupo de grandes inversores es tan fácil manejar la bolsa a su antojo. Además, no está de más recordar, que el dinero no existe, es una mera invención, pero no digo con ello que sea un invento malo. Al principio se usaba para hacer más fácil el intercambio de objetos. Ahora se usa para esclavizar a las masas. ¿Un ejemplo didáctico? Si tienes un cliente edonkey puedes bajarte este pequeño documental titulado “El dinero es deuda”. Disfrútalo.
Así pues, se acerca una temporada en la que nos convencerán de que la economía va mal, que es inevitable la subida del paro y que nos exigirán no poder disfrutar del poco dinero que nos permiten tener. Y si se les antoja, tal como ocurrió hace 70 años, nos proporcionarán alguna guerra mundial para limpiar la chusma y volver a empezar otro ciclo. Todo por el “beneficio” de la humanidad, por supuesto. Está claro que esta gente que vive de fábula no cambia.
En fin… la historia suele repetirse, con diferentes actores, pero con los mismos roles: por un lado los buitres, y por otro lado la carroña, quiero decir, nosotros.
(Publicado originalmente el 22 de enero de 2008)
Lo que está claro es que estoy seguro que los que de verdad mueven los millones, no sólo no perdieron, sino que seguramente ganaron. Digo esto desde una suposición, porque una bajada así no la pueden crear los pequeños inversores. Lo normal es que los grandes inversores recogieran sus beneficios, vendieran de golpe, y cuando decidan que el precio de las acciones es suficientemente bajo, volverán a comprar. Mientras, crean miedo en los pequeños, que venderán ahora que ya no pueden recoger beneficios, y los grandes aumentarán su poder todavía más. Eso ya ha ocurrido varias veces en la historia, así que no es nada nuevo.
El problema es que, en realidad, las decisiones son siempre emocionales. Muchos suponen que los supuestos analistas hacen sus cálculos matemáticos y actúan en consecuencia, pero esa suposición es falsa. Por eso, para el pequeño grupo de grandes inversores es tan fácil manejar la bolsa a su antojo. Además, no está de más recordar, que el dinero no existe, es una mera invención, pero no digo con ello que sea un invento malo. Al principio se usaba para hacer más fácil el intercambio de objetos. Ahora se usa para esclavizar a las masas. ¿Un ejemplo didáctico? Si tienes un cliente edonkey puedes bajarte este pequeño documental titulado “El dinero es deuda”. Disfrútalo.
Así pues, se acerca una temporada en la que nos convencerán de que la economía va mal, que es inevitable la subida del paro y que nos exigirán no poder disfrutar del poco dinero que nos permiten tener. Y si se les antoja, tal como ocurrió hace 70 años, nos proporcionarán alguna guerra mundial para limpiar la chusma y volver a empezar otro ciclo. Todo por el “beneficio” de la humanidad, por supuesto. Está claro que esta gente que vive de fábula no cambia.
En fin… la historia suele repetirse, con diferentes actores, pero con los mismos roles: por un lado los buitres, y por otro lado la carroña, quiero decir, nosotros.
(Publicado originalmente el 22 de enero de 2008)
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sábado, 30 de julio de 2011
La economía es un juego
Muchas personas, incluso se podría decir millones, piensan que la economía es una cosa muy seria. No sólo ahora, sinó también a lo largo de la historia. Por la lucha por el dinero se cometen, y han cometido, verdaderas atrocidades: asesinatos, violaciones, guerras, esclavitud… pensemos en cualquier degeneración humana. Sin embargo, puestos a analizar como funciona el sistema económico, nos llevamos la sorpresa de descubrir lo absurdo de todo ello: porque la economía es realmente un juego. Un juego emocionante y peligroso, eso sí, pero en definitiva, un juego.
Cuando George Soros apostó, si he escrito “apostó“, a que la libra esterlina bajaría su cotización en 1992, hizo exactamente eso: apostar. Claro que, movió los hilos necesarios a su alcance, que son muchos, para que el Banco de Inglaterra no pudiera más que transigir y se viera obligado a devaluar su moneda, haciendo que el señor Soros ganara unos cuantos millones de dólares en el camino.
Luego está el día a día de las bolsas, lo que se llama intradía. Los mal llamados inversores, o mejor llamados especuladores, se dedican a comprar y vender, sean acciones o productos financieros, apostando con sus compras a que van a subir o bajar, porque también se puede ganar apostando a las pérdidas, es lo que se denomina short selling o venta corta. Y la mayoría de veces que ganen o que pierdan depende de las palabras de algún CEO o ministro de economia de turno, no de que las empresas funcionen bien o mal en la economia real, lo que los anglosajones llaman main street.
Asi pues, los únicos que no consideran a la economia como un juego son la gente de la calle. La que sufre las consecuencias de los jugadores. Porque las apuestas pueden ser tan altas que ha sucedido que han desestabilizado, e incluso hundido, a países enteros a lo largo de la historia del capitalismo. La población normal, ajena a estas apuestas, pierde el trabajo, les embargan la casa, no pueden alimentar a sus hijos, se desesperan por la falta de liquidez… mueren. Todo por los juegos de unos pocos en lo que algunos denominan finanzas de altos vuelos.
(Publicado originalmente el 18 de diciembre de 2010)
Cuando George Soros apostó, si he escrito “apostó“, a que la libra esterlina bajaría su cotización en 1992, hizo exactamente eso: apostar. Claro que, movió los hilos necesarios a su alcance, que son muchos, para que el Banco de Inglaterra no pudiera más que transigir y se viera obligado a devaluar su moneda, haciendo que el señor Soros ganara unos cuantos millones de dólares en el camino.
Luego está el día a día de las bolsas, lo que se llama intradía. Los mal llamados inversores, o mejor llamados especuladores, se dedican a comprar y vender, sean acciones o productos financieros, apostando con sus compras a que van a subir o bajar, porque también se puede ganar apostando a las pérdidas, es lo que se denomina short selling o venta corta. Y la mayoría de veces que ganen o que pierdan depende de las palabras de algún CEO o ministro de economia de turno, no de que las empresas funcionen bien o mal en la economia real, lo que los anglosajones llaman main street.
Asi pues, los únicos que no consideran a la economia como un juego son la gente de la calle. La que sufre las consecuencias de los jugadores. Porque las apuestas pueden ser tan altas que ha sucedido que han desestabilizado, e incluso hundido, a países enteros a lo largo de la historia del capitalismo. La población normal, ajena a estas apuestas, pierde el trabajo, les embargan la casa, no pueden alimentar a sus hijos, se desesperan por la falta de liquidez… mueren. Todo por los juegos de unos pocos en lo que algunos denominan finanzas de altos vuelos.
(Publicado originalmente el 18 de diciembre de 2010)
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viernes, 29 de julio de 2011
La carrera de la rata
Leyendo los interesantes libros de Robert Kiyosaki, nos encontramos con el concepto de la carrera de la rata. Ésta consiste en el proceso de “loop” interminable, como un hámster dentro de su jaula corriendo dentro del cículo sin fin, en el que están metidos los trabajadores asalariados.
Un asalariado cobra un sueldo, y sus gastos son prácticamente iguales a la cantidad de su sueldo. Además, el gobierno le rebaja su liquidez antes de cobrar su salario con los impuestos “pre-pagados“. Como el asalariado se ve con dificultades económicas cada mes, se esfuerza, trabaja más duro y consigue un aumento de sueldo. Pero, su nivel en la tabla de los impuestos también aumenta, y le descuentan todavía más en impuestos. Además, sus gastos suelen aumentar en relación con su aumento también, por lo que vuelve a estar otra vez ahogado económicamente. De ahí lo de la “carrera de la rata”.
En cambio, las empresas o empresarios autónomos, no tienen límites de ganancias. Todo depende de su inteligencia económica. No hace falta que trabajen excesivamente duro porque pueden comprar el tiempo de otros: contratar asalariados. Además, ellos pagan sus impuestos después de haber cobrado, y no antes. Esto es muy importante porque pueden sacar beneficios de su liquidez antes de que el dinero de los impuestos se vaya al gobierno. Y, si tienen pérdidas, pueden compensar así sus ganancias y pagar menos impuestos, o pasar estas pérdidas al año siguiente para compensar los impuestos futuros, cosa que no pueden hacer los asalariados.
Está claro que el sistema económico beneficia a los emprendedores, a los no asalariados. Y este es un concepto que hay que tener muy claro para no ser como el hámster que corre infinitamente sin sentido.
(Publicado originalmente el 15 de abril de 2008)
Un asalariado cobra un sueldo, y sus gastos son prácticamente iguales a la cantidad de su sueldo. Además, el gobierno le rebaja su liquidez antes de cobrar su salario con los impuestos “pre-pagados“. Como el asalariado se ve con dificultades económicas cada mes, se esfuerza, trabaja más duro y consigue un aumento de sueldo. Pero, su nivel en la tabla de los impuestos también aumenta, y le descuentan todavía más en impuestos. Además, sus gastos suelen aumentar en relación con su aumento también, por lo que vuelve a estar otra vez ahogado económicamente. De ahí lo de la “carrera de la rata”.
En cambio, las empresas o empresarios autónomos, no tienen límites de ganancias. Todo depende de su inteligencia económica. No hace falta que trabajen excesivamente duro porque pueden comprar el tiempo de otros: contratar asalariados. Además, ellos pagan sus impuestos después de haber cobrado, y no antes. Esto es muy importante porque pueden sacar beneficios de su liquidez antes de que el dinero de los impuestos se vaya al gobierno. Y, si tienen pérdidas, pueden compensar así sus ganancias y pagar menos impuestos, o pasar estas pérdidas al año siguiente para compensar los impuestos futuros, cosa que no pueden hacer los asalariados.
Está claro que el sistema económico beneficia a los emprendedores, a los no asalariados. Y este es un concepto que hay que tener muy claro para no ser como el hámster que corre infinitamente sin sentido.
(Publicado originalmente el 15 de abril de 2008)
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jueves, 28 de julio de 2011
La leyenda de la viejecita
Nadie sabe hasta dónde llegará esta crisis. Los bancos más grandes están cayendo como las piezas del dominó y los corbatados, que siempre tenían el aspecto de la seguridad, aparecen en las pantallas con sudores fríos. Dejando aparte si esta crisis ha sido provocada o no, no perdamos la perspectiva de las cosas realmente importantes. Y esa es la moraleja de la siguiente historia…
“Cuenta la leyenda que, durante los primeros años de la década de los treinta del siglo pasado, en la república de Weimar de Alemania, cuando la inflación llegaba a límites inimaginables, el pan llegó a valer un precio tan alto que una viejecita se vió obligada a transportar todos sus billetes en una carretilla porque no podía llevarlos de otra manera. Dicha señora llegó a la panadería y se colocó en la larga cola de espera para poder comprar. Entonces, mientras esperaba su turno, unos desaprensivos la atracaron. Sin embargo, estos malehechores no le robaron el montón de billetes, no, le robaron lo que era más valioso: la carretilla. Y así se quedó la pobre viejecita, con todo su dinero, pero sin medios para poder llevarlo a la panadería. Se desconoce si pudo o no comprar el pan.”
Por ello, sea como sea el resultado final de la crisis, conviene no olvidar nunca lo realmente importante ante lo superfluo: el dinero sólo es un sistema de intercambio, y son las cosas útiles las que de verdad tienen valor.
(Escrito originalmente el 12 de octubre de 2008)
“Cuenta la leyenda que, durante los primeros años de la década de los treinta del siglo pasado, en la república de Weimar de Alemania, cuando la inflación llegaba a límites inimaginables, el pan llegó a valer un precio tan alto que una viejecita se vió obligada a transportar todos sus billetes en una carretilla porque no podía llevarlos de otra manera. Dicha señora llegó a la panadería y se colocó en la larga cola de espera para poder comprar. Entonces, mientras esperaba su turno, unos desaprensivos la atracaron. Sin embargo, estos malehechores no le robaron el montón de billetes, no, le robaron lo que era más valioso: la carretilla. Y así se quedó la pobre viejecita, con todo su dinero, pero sin medios para poder llevarlo a la panadería. Se desconoce si pudo o no comprar el pan.”
Por ello, sea como sea el resultado final de la crisis, conviene no olvidar nunca lo realmente importante ante lo superfluo: el dinero sólo es un sistema de intercambio, y son las cosas útiles las que de verdad tienen valor.
(Escrito originalmente el 12 de octubre de 2008)
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